En esta galería de pasos perdidos de espejos sin espejos y de conchas rotas que rasgan el ruido de un intruso. En esta galería perdida y puntos de fuga, suena un eco que no procede de mi garganta. Lo escucho retumbar lejos muy lejos y aún a pesar de correr y romperme las plantas de los pies por las conchas vacías, por ese manto desnutrido de vida, sigo sin alcanzar nada. No es un eco, es una llamada me digo, y me levanto de nuevo cruzo estos espejos sin espejo, piso estas conchas rotas y la sangre acaba manchando mi esperanza por conseguir atrapar eso sonido.
Es un eco? Solo quiero conocerte;¿Por qué no te incorporas de tu cueva y corres hacia mi? Corre, cabalga, arrástrate, vuela sea lo que sea y abrázame, bésame y silencia ese sonido de lamento que no consigo apaciguar.
Engulle mis deseos, saborea mi piel, cubre de un manto mis celos, sírvete de mi, envuélveme en un bolsillo, saca tu mejor navaja y córtame la lengua, sedúceme con tus dedos, háblame con tus muslos, enróscate en mi cabello, muerte a mis pupilas, rebana mi goce, sulfura mi furia, siembra mi dolor, convierte mi dicha en un símbolo de guerra, ámame, ámame eco sin razón, Patria ni estado ven a mi...que yo dejaré de perseguirte sobre los sueños, que estoy cansado y tú ya has penetrado en mi cabeza.
Sálvame de escucharte vete o regresa a mi. Eco sin razón.
Eco sin latido.
Ese abusurdo y sordo miedo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario