¡Pezón al aire libre! Travieso, siendo mármol, siendo el verso poético de los griegos. Conduciendo sin control por encima de las cabezas rodantes de un parque acuático sin retorno, brasas de un tiempo en espera y dolores de cabeza sobre reuniones sin calor, camiones sucios, sus faldas y barro sin barreras entre quince direcciones diferentes.
Sesenta y seis rutas que recorren millones de pulsos, contando el tiempo, amores en las grietas de un acantilado, espadines, y goteras en el suelo de tu civilización, convulsiones en los estanques y miradores de mar, sin baños ni sirenas, solo faros rotos y un archipiélago de turistas mocosos rondan mi pedestal en este país sin patria, en esas horas de griterío, en ese lugar hacinado y reclamado durante las guerras, como el agujero húmedo de simpática trascendencia, sin retornar a ver mis setas, solo maravillas del mundo en mis suelas
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